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Que no me toque la lotería

Por Jon Igual Brun   /     22 de Diciembre de 2015  /     Vida diaria  /     , , ,

Aunque nunca he sido muy fan de la astrología, cuando me enteré de que mi signo zodiacal chino era el cerdo no pude evitar decepcionarme un poco. En un principio, ignorante de mi, me pareció un animal sin mucho glamour. Hubiese preferido ser dragón. O tigre. Donde va a parar. En aquella época andaba yo viajando por China y, durante una cena con un lugareño que conocí, le comenté que no me hacía ninguna gracia ser considerado un cerdo por su cultura. Él y sus amigos, entre risas, me informaron de que era un signo muy bien considerado, símbolo de la buena suerte y no sé cuantas cosas más. El resto de la noche no dejaron de llamarme Lucky Pig y a mi me dio la sensación de que me habían tomando un poco el pelo. Pero como invitaban a cenar, y no paraban de abrir cervezas, ya me iba bien.

Al día siguiente, sin embargo, una búsqueda rápida en internet me bastó para confirmar lo que me contaron.loteria Ser cerdo, por lo visto, era todo un privilegio. Desde entonces confío un poco más en esto de la astrología. Sobre todo la oriental. Cada vez que alguien se pone a hablar de los signos del zodiaco y sobre como le va a ir en el amor en el mes de febrero, me falta tiempo para reconducir la conversación hacia el horóscopo chino y presumir sobre mi condición de cerdo. «En china me llamaban Lucky Pig» suelo comentar con orgullo.

Pero admito que en ocasiones padezco crisis de fe. Y es que ser cerdo tampoco es que me haya dado demasiadas alegrías. Algo de lo que me acuerdo especialmente en estas fechas tan señaladas con todo esto de la lotería de navidad. Para estas alturas esperaba haber ganado ya alguna vez el premio gordo. O aunque sea un segundo premio. Pero nada. Y eso que cada vez juego más. No es que me guste, pero entre una participación en el trabajo, otra en el bar de abajo, el intercambio de décimos con los amigos del pueblo, la familia política, etcétera, me planto con un fajo de números que no sé ni de dónde han salido. Lo sé, podría no comprar ninguno, pero a ver quién se arriesga a que toque y ser el único imbécil de la oficina que tiene que seguir yendo a trabajar. (Columna completa en VozEd).

2 Comments

  1. Macondo Says: 23 Diciembre, 2015 3:26 pm

    Pensaba yo que sobrevivir a una bomba atómica tendría que ser algo para sacar pecho, pero al japonés ese le parecería una mariconada que fuera solo una.
    Felices Fiestas.
    Un abrazo.

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