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Película, polvo y porro

Por Jon Igual Brun   /     24 de noviembre de 2015  /     Vida diaria  /     , ,

Se estaba haciendo de rogar, pero por fin ha llegado el invierno. Ya apetecía. Lo sé, oficialmente estamos en otoño y hasta el veintiuno de diciembre no empieza el invierno, pero nunca me he caracterizado por mi rigor científico. O por mi rigor a secas. Para mi, el invierno comienza oficialmente el día que siento la necesidad de ponerme las zapatillas de casa con calcetines. Me parece un método igual de válido que el de tener que medir la inclinación del eje terrestre sobre su plano orbital. O incluso más. La sabiduría popular, tan cercana y llana, siempre inspira más confianza. Me sucede lo mismo con lo del corte de digestión. Por mucho que diga la ciencia que es un mito, yo seguiré esperando dos horas después de comer para volver a bañarme. Por si acaso.

La llegada del frío trae consigo la realización de ciertos rituales que nunca pueden faltar, como por ejemplo sacar la ropa de invierno. sofa-y-mantaRecuerdo que de pequeño implicaba subir al trastero y rebuscar en cajas en busca de guantes y abrigos olvidados. Era emocionante. Hoy en día la guardo en el mismo armario que la ropa de verano, solo que más al fondo. Lo único que hago es sacudir un poco el jersey de lana la primera vez que me lo voy a poner y listo. Admito que ha perdido glamour el asunto. El otro día, al meter la mano en el bolsillo de la chamarra que acababa de sacudir, me encontré una lista de la compra arrugada del año anterior. Espaguetis, pasta de dientes, tomate, garbanzos, galletas, cerveza, papel higiénico y starlux. Me pareció algo muy razonable y, aprovechando que la tenía en la mano, decidí bajar al supermercado. Las necesidades básicas no cambian tanto de un año a otro. (Columna completa en VozEd).

4 Comments

  1. Macondo Says: 25 noviembre, 2015 10:33 pm

    Y a poder ser que la P del medio no haga alusión al que se quita con un plumero, que aquí hay que puntualizarlo todo.
    Un abrazo.

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    • Jon Igual Brun Says: 27 noviembre, 2015 1:07 pm

      Razón tienes, la gente es muy quisquillosa. Pero tranquilo, te aseguro que no refiere al polvo que se quita con un plumero.
      Un abrazo.

      Responder
  2. Ning Jie Says: 30 noviembre, 2015 6:24 pm

    Lo mejor o lo peor de todo (según siempre de cómo se mire) es que seguirán pasando los años y podrás continuar utilizando la misma lista de la compra. Como mucho cambiarás el Starlux por el Avecrén.

    Si repaso diarios -personales- de hace veinte años, la murga es idéntica: He de dejar de fumar, tengo que ser más yo, debería hacer más ejercicio, o sea, espagueti, dentífrico y caldo comprimido.

    Salud!

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