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Ya no se pisan mierdas de perro

Por Jon Igual Brun   /     17 de Noviembre de 2015  /     Vida diaria  /     , , , ,

A veces me entran unas irrefrenables ganas de gritar, pero me contengo por eso del qué dirán. Y es que las ganas pueden surgir en cualquier momento y, si me dejase llevar, me vería en medio de más de una situación embarazosa. Imagínate que suelto un chillido durante una comida familiar, o mientras camino por una calle abarrotada. No sería de recibo. Es mucho más civilizado gritar para dentro, sin hacer demasiado ruido, e ir acumulando esos gritos hasta que padezcas un ataque de ansiedad. Hoy en día no eres nadie si no padeces de ansiedad. O estrés, llámalo como quieras. Al final, lo que importa es tener un aparato de esos que te pones en la boca cuando duermes porque aprietas demasiado los dientes de tanto estrés. Es lo último.

Personalmente, opino que se debería gritar más. Y no soy el único. dog-shitingEn este tema, como en el de los dibujos animados pornográficos y muchos otros, los japoneses nos llevan siglos de ventaja. Solo ellos podían crear una especie de florero al que puedes gritar con todas tus fuerzas para que absorba el ruido y lo convierta en un ligero susurro. En un principio me pareció el mejor invento que había visto desde el palo selfie. Incluso llegué a sacar la tarjeta de crédito para hacer mi pedido. Pero no sé. Me imaginé yendo de un lado para otro con un jarrón a cuestas y no lo acabé de ver claro. Además, parte del encanto de gritar es precisamente escuchar el desgarrador ruido que sale de tu interior. Si te quitan eso, tendrías la sensación de quedarte a medias, como cuando te comes una hamburguesa de tofu. (Columna completa en VozEd).

4 Comments

  1. Macondo Says: 17 Noviembre, 2015 10:04 pm

    Si es que las calles de ahora no son como las de antes. Vaya usted a comparar. Cuando se pisaban mierdas de perro, como Dios manda, no existía además el artilugio ese japones para convertir en susurro el recuerdo a la santa madre del dueño del perro.
    Un abrazo.

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    • Jon Igual Brun Says: 18 Noviembre, 2015 9:11 am

      Vamos de mal en peor, eso está claro… Y eso que no he hablado de los cochecitos de bebé que ahora se utilizan para llevar a los perros. Dan ganas de bajarse del mundo en marcha.
      Un abrazo.

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  2. Humberto Says: 21 Noviembre, 2015 1:23 pm

    Aquí es donde se hace evidente que vivimos en países diferentes, o en ciudades muy diferentes, por estos lares las calzadas parecen adolescentes, llenas de espinillas de cagadas de perros.
    Yo grito bastante, porque soy pasional, pero mis gritos generalmente son de alegría, de emoción, ahora que te leí acabo de descubrirlo.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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