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Ganar un premio por casualidad

Por Jon Igual Brun   /     13 de octubre de 2015  /     Vida diaria  /     , ,

Todos los años, sobre estas fechas, me busco entre los ganadores de los premios Nobel. Nunca se sabe. Sé que mis opciones son mínimas, pero aun así no puedo evitar sentir un hormigueo en el estómago a medida que van anunciando los nombres de los agraciados.Premio Nobel Como cuando vas a comprobar el número ganador de los euromillones del viernes. Es casi igual de improbable que ganar un Nobel pero, segundos antes de comprobarlo, notas crecer la emoción en tu interior y, por un instante, tienes la absoluta certeza de que te va a tocar. Me sucede aunque no haya comprado ningún número. Y es que imaginarse a uno mismo como ganador es mucho más agradable que imaginarse como perdedor. Lamentablemente, en mis más de treinta y dos años de existencia, nunca me ha tocado el euromillón, ni cuento con ningún premio Nobel en mi haber. Veremos el año que viene.

La verdad es que siempre tengo cierta esperanza en ganar el Nobel de la Paz. Creo que he hecho suficientes méritos en mi vida para merecerme, aunque sea, estar entre los nominados. Para empezar, nunca he matado a nadie, que ya es mucho más de lo que pueden decir algunos de los candidatos, o incluso ganadores. Si hasta Hitler fue considerado para el premio. Su candidatura no llegó a prosperar, pero el hecho de que saliese el tema ya es bastante preocupante. (Leer columna completa en VozEd)

2 Comments

  1. Macondo Says: 13 octubre, 2015 9:37 pm

    No sé yo si te resultaría muy gratificante volver de vacaciones y encontrarte con la novela ya escrita. Sería como si fueras a echar unas cañas y te encontraras con que ya estaban bebidas.
    Un abrazo.

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