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Entrañables señoras a las que todo les importa una mierda

Por Jon Igual Brun   /     24 de febrero de 2015  /     Vida diaria  /     , , , ,

Me encantaría que todo me importase una mierda. Pero no en plan destructivo. De hecho, no hay nada más destructivo que preocuparse por muchas cosas. Me refiero a una despreocupación saludable y feliz. De esas que cuando llegas a la parada de metro y ves como justo se marcha el tren que tenías que haber cogido, en vez de gritar, te haga encogerte de hombros y sentarte tranquilo a esperar al siguiente. Porque total, qué más da.

Para mi, el máximo exponente de que todo te importe una mierda, lo refleja esa escena de American Beauty donde el jefe de Wes Bentley le pilla fumándose un porro con Kevin Spacey en la puerta de atrás del local donde se supone que debería estar trabajando como camarero. “No te pago para esto” le reprocha el encargado, a lo que Wes, con esa seguridad que caracteriza al que todo le importa una mierda, responde: “de acuerdo, lo dejo, así no tienes que pagarme, ahora déjame en paz”. Se me pone la piel de gallina con solo recordarlo. A veces, fantaseo con conseguir un trabajo de camarero mal pagado para así poder fumarme porros de marihuana en la parte de atrás del bar, con la esperanza de que aparezca el encargado y soltarle eso de “lo dejo, ahora déjame en paz”. Sería maravilloso.

Pero solo son fantasías, dudo que exista alguien tan cool a esa edad. Y, si existe, solo es temporal, siempre sucederá alguna tontería que volverá a hacerle perder el tiempo con estúpidas preocupaciones. En mi opinión,seniora-entraniable que todo te importe una mierda, una mierda de verdad, solo se consigue con la edad. Si algo envidio de la gente mayor, además del hecho de que han llegado a los ochenta años sin morirse antes, es ese entrañable descaro con el que afrontan la vida. Supongo que, sentir la amenaza real de que no te queda mucho tiempo, te hace verlo todo desde una perspectiva nueva. Te das cuenta de que vas a morir pronto, y empiezas a priorizar tus preocupaciones. No tienes tiempo para perder con tonterías. Así que, si acabas de ir a la peluquería, y en la calle llueve, no tienes ningún problema en ponerte una bolsa de plástico en la cabeza para que no se te estropee el peinado. Te dirigirán miradas divertidas, pero a ti te importa una mierda. Si estás en el supermercado y hay mucha cola, intentarás pasar el primero, porque, admitámoslo, esperar una cola es un coñazo. Puede que te lleves algún reproche, pero te importa una mierda. Tiene que ser una sensación estupenda.

A veces, a media mañana, voy a una cafetería de toda la vida que hay cerca de mi trabajo. En ella suele haber un grupo de tres o cuatro señoras mayores que se piden un café-con-leche-descafeinado-templado-muy-corto-de-café y se pasan dos horas hablando. Siempre procuro sentarme cerca de ellas, y nunca me decepcionan. El otro día entró el típico vendedor ambulante subsahariano, lleno de collares y bolsos de marca falsos, y lo trataron como si fuese su propio hijo. Manosearon toda su mercancía encantadas. Por supuesto, no compraron nada. En vez de eso, le empezaron a reprochar que había adelgazado, y le recomendaron fervientemente que coma todos los días, insistiendo en que es algo muy importante. Entonces, a través de la cristalera, vi a una pareja de policías locales que pasaban por allí. Supuse que en la mesa de al lado se estaba incumpliendo alguna ley y me preocupé un poco. Pero cuando uno de los policías vio de reojo la escena, ante mi sorpresa, apartó la mirada rápidamente y siguió su camino como si nada. Casi pude oler su miedo. Y es que, ni el mejor entrenamiento del mundo puede prepararte para enfrentarte a cuatro entrañables señoras de ochenta años a las que todo les importa una mierda.

2 Comments

  1. blanca Says: 1 marzo, 2016 2:11 pm

    Mi madre entra en esta categoría de señora entrañable a la que todo le importa una mierda. Ir con ella en el tren es morir de risa y de vergüenza a partes iguales. Suelta comentarios sin censura y se queda tan ancha. Me imagino a tus cuatro abuelitas. Bien podría ser una de ellas con sus amigas. 🙂
    Blanca

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    • Jon Igual Brun Says: 1 marzo, 2016 3:02 pm

      Por lo que cuentas, tu madres es una persona muy sabia. Temible y sabia.
      Un abrazo, gracias por pasarte por aquí:)

      Responder

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