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No tengo todo el día

Por Jon Igual Brun   /     11 de Diciembre de 2014  /     Vida diaria  /     , , ,

Cada vez vivimos con más prisa. Corremos de un lado a otro, enfurruñados, como si lo siguiente que tenemos que hacer fuese lo más importante del mundo. Seguramente no pasase nada si hiciésemos esa cosa tan importante una hora más tarde. O un día. O nunca. A veces, no tenemos nada que hacer pero, aun así, seguimos corriendo. Es como un estado permanente. El otro día iba andando por la calle, volviendo del trabajo, y vi a lo lejos como el hombrecito verde del semáforo que tenía que cruzar empezaba a parpadear. Solo pensar que se iba a poner en rojo e iba a tener que esperar a que volviese a ponerse en verde me puso de mal humor. Yo tenía prisa. Así que empecé a correr. Lo crucé justo a tiempo. Creo que un conductor me gritó algo, probablemente porque retrasé su salida hacia ese sitio tan importante al que tenía que ir. Pero no le hice caso. Orgulloso de mi hazaña, seguí caminando a toda prisa. Abrí la puerta del portal, subí los escalones de dos en dos y, por fin, llegué a mi casa. Por supuesto, no tenía nada que hacer.

Lo peor de todo es que, una vez en casa, pensé en salir a dar un paseo. Acababa de estar andandReloj rotoo por la calle que, en la práctica, es lo mismo que dar un paseo. Podría haber esperado tranquilamente en el semáforo y después dar un rodeo para llegar a mi casa. Sin prisa, disfrutando del momento. Pero no lo hice. Ahí está el problema, no sabemos disfrutar del momento. Vale, es una frase muy trillada, pero me ha salido sin querer. Puede que hasta sea cierta. Incluso cuando sales a pasear, en seguida te pones a pensar en lo siguiente que vas a hacer. Y te entra prisa por hacerlo. Siempre estamos planeando lo que haremos luego. Si estás trabajando, lo que harás el fin de semana. Si estás tomando una cerveza el sábado, lo que harás en tus siguientes vacaciones. Si estás tomándote un mojito en la playa, lo que harás en las vacaciones del año siguiente. El futuro siempre parece un lugar mucho más emocionante y bonito.

Es difícil darse cuenta de todo esto en el día a día. Pero, en contadas ocasiones, se entra en un estado de relajación en el que no se tiene esa prisa. Cuando has hecho algo que te llena, como terminar de leer un libro muy gordo, por ejemplo. O cuando estás de resaca. Eso sucede más a menudo. Últimamente, son tan malas que no me planteo hacer otra cosa que no sea sobrevivir y, curiosamente, entro en ese estado de no tener prisa. Es una mezcla de sensaciones extraña, entre me-quiero-morir y que-guay-que-no-tengo-nada-que-hacer. Uno de esos domingos, conseguí reunir la fuerza suficiente para bajar a comprar el paquete de pasta precocinada de rigor. Cuando volvía a casa, tranquilo, sin prisa, una señora me paró y me preguntó a ver dónde había hecho la compra. Como era domingo, los supermercados habituales estaban cerrados. Contento por ayudar al prójimo, comencé mi explicación. Me interrumpió al de treinta segundos “A ver, a ver, pero ¿está lejos? ¿cómo de lejos? Que no tengo todo el día para dar vueltas”. Al parecer llevaba un rato intentando buscar el sitio y, claro, tenía prisa. Y no hay nada que toque más las narices a alguien que tiene prisa como cruzarse con alguien que no la tiene. Un poco molesto, y a falta de algo mejor que decir, le respondí que estaba cerca. Ella se dio la vuelta y se fue. Como suele suceder en esos casos, las respuestas cortantes e ingeniosas acudieron a mi mente un minuto más tarde.

Pero esa escena me hizo verlo claro, esto de correr de un lado para otro no tiene sentido. Así que me he propuesto intentar vivir más tranquilo. Disfrutar de los pequeños placeres del día a día. No os creáis, tampoco es que haya llegado a ningún estado zen de sabiduría infinita en el que he aprendido a levitar. Seguramente no lo consiga. Vivir sin prisa, digo. En un par de semanas ni me acordaré de esta resolución. De hecho, me acaba de entrar prisa por terminar este artículo. Hala, ya está. Aquí va el último punto.

11 Comments

  1. nafa Says: 11 Diciembre, 2014 1:31 pm

    Jon! me siento totalmente indentificado… muy bueno.
    Esta fin de semana nos tomamos una birra, tranquilos, sin prisa por pedir la siguiente.

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  2. MeiEbd Says: 13 Diciembre, 2014 1:48 pm

    Al final que “se te acabaran” los nudels no fué tan malo, te ha dado para un articulo : )

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  3. Jon Igual Brun Says: 13 Diciembre, 2014 4:41 pm

    No hay mal que por bien no venga… 🙂

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  4. Humberto Says: 15 Diciembre, 2014 9:03 pm

    No sé si lo que me pasa con “mi” tiempo se debe a mi edad o a los avatares del siglo XXI.
    Muy buen texto-reflexión, querido Jon.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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  5. sugus Says: 21 Diciembre, 2014 1:52 pm

    aún te estoy descubriendo, te leo a menudo.. eres uno de los que siempre que tengo un rato me caigo por aquí…
    y aunque no siempre te comente.. tanto por tiempo como porque me dejas asombrada… decirte, que creo que ya te lo he dicho, pero no viene mal repetir lo bueno, que me encanta cómo y lo que escribes… lo cojonudo, que estoy descubriendo que coincidimos en demasiados pensamientos.. y eso me resulta extremadamente curioso. es una sensación rara, lees un texto y dices.. lo sé.. y a cada nueva línea dices “exacto”.. y” claro!”
    nunca había coincidido tanto con alguien…
    y a veces viene bien leer tus pensamientos.. no sé es como si pusieras orden a los míos…

    y lo dejo ya , que esto me está resultando muy difícil de explicar… jajajajj..
    un abrazo!

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    • Jon Igual Brun Says: 22 Diciembre, 2014 9:37 am

      A veces me parece que lo que escribo son todo chorradas, seguramente lo sean, pero me alegra mucho saber que alguien se siente tan identificada.
      Gracias por tus palabras.
      ¡Un abrazo!

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  6. amapola azzul Says: 22 Enero, 2015 2:45 pm

    Es dificil conseguirllo a veces.
    Pero está muy bien al menos platearlo…
    Besos.

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  7. Cris Says: 16 Octubre, 2015 9:39 am

    Pues yo cada día disfruto mas de lo que estoy haciendo…aunque solo sea calentar el agua del té.
    Creo que es cuestión de edad!

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